¿Por que me quitas las palabras, Ivo Demichev?

Sí, Ivo Demichev, ¿por qué me quitas las palabras? ¿Por qué desmontas una a una las cosas que podría contar de tu performance? ¿Por qué me señalas la palabra “arte” y luego me la cambias sin anestesia por “deporte”? ¿Los haces por deporte? ¿Por qué insertas la duda de si lo que veo es una canción o una coreografía? ¿Por qué me obligas a elegir una categoría? ¿Por qué me obligas a concretar lo que cuesta definir? ¿Por qué cuando pienso que todo lo que he visto y oído son metáforas vas y lo concretas sacándote sangre que pones a escurrir por tu cara? ¿Qué significa limpiar? Me refiero a limpiar la sangre. ¿Y ser una madre? ¿Una madre cuida? ¿Pero si cuida a una hija y no a un hijo sigue siendo una madre? ¿Y cualquiera puede ser madre? ¿Puede ofrecerse como madre?
Preguntas, preguntas, preguntas. Todas ellas me van vaciando de palabras y dejándome como ese sencillo y casi vacío escenario blanco con el que me recibes. Me refiero a palabras concretas. Me obligas a romper de nuevo el límite, a cambiar mis mapas mentales. Reconfigurarlos para poder hablar, escribir, contar y, en definitiva, pensar. Porque siguiendo mi intuición y las sensaciones que tengo al ver Som Faves en la Sala Francisco Nieva del Teatro Valle Inclán se que es un espectáculo coherente. Pero yo no tengo las palabras para contárselo a los espectadores. Las palabras me las has ido robando. ¿No era un melodrama? Pero hay espectadores que se ríen ¿será una comedia? ¿O será una obra romántica? ¿Ese falsete no suena a Antony? ¿Es esto un concierto de Antony?
Y entonces vas y te pones a comer. Pero no comes. Haces como si comieses pero no comes. O solo masticas. Pero no tienes comida en la boca y yo tengo la percepción de que realmente comes. Y comida, masticar, comer, tragar, salivar, empiezan a perder su sentido y empiezan a cuestionar mis sentidos. Mis percepciones, las que me hacen concienciarme de que no tengo palabras. Que en la corta hora que has ocupado la escena las has birlado su contenido dejándolas en simples sonidos. ¿Se convierten entonces en una canción o en una coreografía? Pregunta que hace que me cuestione ¿qué es una canción? ¿Qué es una coreografía? ¿Con qué palabra podría decir que son las dos cosas? Aunque tampoco sé ya si eso importa. Si eso lo decidirá una mayoría silenciosa. Mayoría que alguien definirá contando pero ¿contar es decir un número, cualquier número? ¿Qué es un número dicho al azar? ¿Cuál es el significado de 30 si se usa para nombrar un número indeterminado de manos alzadas?
Preguntas, preguntas, preguntas, para las que ya no tengo palabras con que responderlas. Ivo, devuélvemelas.
Antonio Hernández Nieto
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