Las casas

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Texto: Paula García-Masedo.
Imagen: Javier Marquerie Bueno.

                                                    ESPACIO

                                                    ESPACIO LIBRE

                                                    ESPACIO CERRADO

                                                    ESPACIO PRESCRITO

                                 FALTA DE ESPACIO

                                                    ESPACIO CONTADO

                                                    ESPACIO VERDE

                                                    ESPACIO VITAL

                                                    ESPACIO CRÍTICO

                    POSICIÓN EN EL ESPACIO

                                                     ESPACIO DESCUBIERTO

       DESCUBRIMIENTO DEL ESPACIO

                                                      ESPACIO OBLICUO

                                                      ESPACIO VIRGEN

                                                      ESPACIO EUCLIDIANO

                                                      ESPACIO AÉREO

                                                      ESPACIO GRIS

                                                      ESPACIO TORCIDO

                                                      ESPACIO DEL SUEÑO

                                BARRA DE ESPACIO

                     PASEOS POR EL ESPACIO

                    GEOMETRÍA DEL ESPACIO

  MIRADA QUE EXPLORA EL ESPACIO

                                                       ESPACIO TIEMPO*

                                                       …

CATÁLOGO

Un catálogo es un conjunto de cosas, más o menos parecidas entre ellas, que se disponen unas junto a otras, para verlas todas de manera simultánea. Hay catálogos de palabras. Hay catálogos de números de teléfono. En la Ilíada había un catálogo de naves, que enumeraba los contingentes de naves de la expedición contra Troya. Ese catálogo era una lista, era, al fin y al cabo, un poema. Hay catálogos que representan las cosas que catalogan, por ejemplo, los catálogos comerciales, los catálogos de muebles, el catálogo de IKEA, el del Leroy Merlin, que es muy parecido al de Bauhaus y prácticamente igual que el de Sondimac o el de Home Depot. Siempre tenemos un catálogo en el buzón.

En La Casa también hay un catálogo. No quiero desvelar en qué consiste, así que utilizaré un ejemplo. El de Zhao, que vivió en Beijing, durante la época Maoísta, cuando había un número limitado de objetos a los que una podía acceder. Acumularlo todo, todo lo que llegaba hasta las manos de una, era lo que hacía Zhao. Según Song Dong, su hijo, era una manera de sobrellevar la frugalidad. Zhao nunca pudo abandonar la costumbre de guardar, y la convirtió en una especie de truco mágico para conjurar posibles pobrezas futuras. Al morir su marido, Zhao se obsesionó aún más con el acto de atesorar. En 2005, su hijo decidió liberar la memoria de los objetos que había guardado, y realizar una instalación disponiéndolos ordenados sobre el suelo. Ahora los objetos conjuraban al padre. Tres años más tarde, Zhao murió al caer de una escalera, al intentar salvar a un pájaro herido… Song Dong dispuso de nuevo las diez mil cosas de la casa de su madre, y la propia casa entera, sobre el suelo de la Haus der Kulturen der Welt en Berlín.

CASACUERPO

Una Casacuerpo no es nada que salga en la Wikipedia, pero en La Casa, yo creo que hay una Casacuerpo, una casa que llevamos con nosotros, una en la que la casa y el cuerpo están entrelazados. Sin el cuerpo, la casa es sólo una membrana, algunos materiales inertes. Sin el cuerpo haciendo cosas, el sudor, el calor, el sexo, junto a las cosas de la casa, no hay casa. También la mujer nómada de Tokio tenía una Casacuerpo, aunque en la suya sólo entraba ella: lo llamaba Pao, y si hacemos caso a Toyo Ito, era un prototipo inventado para habitar la gran ciudad de Tokio. El Pao tenía todo lo que, según el señor Ito, necesitaba una tokiota de la sociedad tardocapitalista: vestirse bien, maquillarse bien, comer bien y leer y meditar a gusto. Esta máquina de habitar portátil (la tokiota creía en la buenaventura de la tecnología) se desplegaba como un paraguas. La tokiota era la más urbanita de todas y el resto de las cosas, pues las podía hacer en los otros sitios de la ciudad, y es que para ella la ciudad era un collage. La chica de Tokio estaba desdoblada, tenía un cuerpo físico, pero también un cuerpo ampliado, gracias a la tecnología. La casa iba a la par que su cuerpo.

PAISAJE

En La Casa la casa también es paisaje. Es precario y se mueve. El paisaje de La Casa es irracional e inestable, pero también es habitable. ¿Somos el lugar en el que estamos? En La Casa y fuera de ella, somos nosotros quienes construimos el lugar en el que estamos. Fabricamos la naturaleza en la que existimos. Hacemos por conocer el lugar en el que vivimos, y es que todas las sociedades, pero especialmente la nuestra, lo han catalogado y coleccionado, lo han ordenado y listado, han desenrollado los elementos del paisaje sobre la superficie más plana y clara que tenían. Una vez entendido su contexto, lo han adaptado. En las Afinidades Electivas, Goethe nos contaba como Carlota construía el paisaje de su casa poco a poco, diseñaba las terrazas y los parterres, el riachuelo y los grupos de plantas, la dirección de los caminos que llevaban hasta cada uno de los hitos de su jardín. Ella imaginó invernaderos, flores, senderos empinados y rincones para deleitar la vista. Carlota tenía todo pensado para ver, en un solo golpe de vista, los distintos paisajes de su jardín, enmarcados, como cuadros.

T

O

R

R

E

Observatorio, faro, antena, campanario: una torre es una construcción alta o más alta, para ver, ser vista, oír, ser oída. Una torre es un formato de comunicación, aunque en verdad, no hay nada más aislado que una torre. Una torre es una señal. En la Torre de Babel todo el mundo hablaba sin entenderse. Volviendo a lo de antes, una torre es un edificio que habla: aunque, estando tan sola, quizá nadie la oiga.

Torres: hay una o dos, quizá más torres en La Casa. En La Casa las torres son de madera y nos hablan, como la de Caroline Herschel. Caroline era astrónoma, la primera astrónoma profesional, vivió entre el siglo XVIII y el XIX y descubrió ocho cometas. Fue una pionera como su hermano William, con el que trabajaba, quien vio por primera vez Urano y quien fue el primer presidente de la Real Sociedad Astronómica inglesa. En su casa de Slough, cerca de Londres, construyeron entre 1785 y 1789 el mayor telescopio de la época. El trabajo descomunal que suponía pulir a mano los grandes espejos del interior del telescopio, siguió con el de elevar el gran instrumento, de 12 metros de longitud. Se dice que en minutos les permitió descubrir el sexto satélite de Saturno, Encélado. La estructura de madera que lo sostenía tenía forma triangular, estaba formada por un entramado de perfiles de madera, tenía una plataforma de observación a unos tres metros de alto, y en total medía unos 12 metros de altitud. Una torre hacia el cielo. La pasión de los hermanos por las estrellas, y el duro trabajo que realizaron, resultaron en la observación de algo así como un planeta nuevo (Urano), varias lunas del sistema solar, numerosos cometas, un catálogo de nebulosas…, entre otros objetos celestes.

RUINA

La ruina es un estado de transición. No está detenida ni es un final: está cambiando muy, muy despacio. Cayendo lentamente para poder formar otra cosa más tarde. Recordemos a Zhao: “Do not waste”. Pienso, por ejemplo, en la mezquita de Córdoba. Que es, al fin y al cabo, un edificio y una ruina, o muchas, las de todos los capiteles de edificios anteriores que contiene. En La Casa hay tantas ruinas como casas. Demoler, demoler, demoler, demoler…

La Casa es continuo ejercicio entre el construir y el demoler, un sudoroso esfuerzo físico en el desplegar y apilar. Una gimnasia incansable en la que cada cosa que se construye está abierta a ser descompuesta de nuevo, rota. Aitana y sus constructores viven muchas casas, hechas de las mismas cosas, que no lo son. Todo es volver a empezar y componer un lienzo otra vez, de antiguos elementos y nuevas formas. Dice Aitana que en la repetición espera una sorpresa, en La Casa, sí que espera.

* Georges, Perec, Especies de espacios, edición original en francés de 1974.

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